Y ellos siguen en el parlamento…

Y ellos siguen en el parlamento…

Y ellos siguen en el parlamento… Qué ilusos fuimos… pobres ciudadanos de a pié, creímos estar a salvo, pues cabía pensar… ” ellos sabrán, para eso estudiaron, para eso los prepararon”.  Y con esas y como esas, todas las hormiguitas trabajadoras a seguir poniendo su granito de arena llamado  ”impuesto”, confiando siempre, que va a ser considerado cada granito con mucho respeto, puesto que mucho costó entregarlo, puesto que mucho costó ahorrarlo.

Y ahora me cuenta un humilde hombre de pueblo y muy respetado por cierto…que él vivía feliz con su pequeño negocio…una tasquita en el pueblo, donde daban comidas y almuerzos a muchos trabajadores de los alrededores, pero que ahora lo han arruinado y con ello sus pequeños deseos. Pues por las tardes, se iba al campo como siempre había hecho, desde bien pequeño junto a su padre y así día tras día, cuidaba de la huerta con la que además suministraba su tasca, de buenos tomates, de buenos pimientos… se le  ilumina la cara, al tiempo que me lo cuenta.   Pero que ahora…con la que le habían liado ” estos “( refiriendose a los políticos) ha tenido que dejar sola a su mujer en la tasca, ya no daba para los dos, puesto que no había trabajadores en los puestos y sin puestos, no hay almuerzos y aun así se niega a cerrarla. Y ahora trabaja en una cadena de montaje, en la que ni por la ventana puede ver el campo. Y es que como él dice …¡ Eso me quita la vida, eso me quita el sueño!La verdad…Carmen, no sé por donde me vino esto, pagué mis impuestos, no hice ningún extra lujoso y aún así…ellos siguen en el parlamento y yo en una cadena de montaje, sin poder ver el campo…ese campo que me vio nacer y que dudo pueda volver a cultivarlo.

Y yo que soy, la que escribe esto, quiero decirle a esos parlamentarios, que por favor pongan todo su empeño, en que no vuelva nunca jamás a ocurrir esto. Que por favor se dejen de…esta idea es de derechas, esta es de izquierdas. Que la gente, lo que necesitamos son buenos proyectos, que aquella guerra, ya la sufrieron nuestros abuelos. No me importa de quien sea la idea, si es buena… Bienvenida sea…

 Carmen Serrano.

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